¿Qué es La Coleccionista de Lágrimas?

Atento a la sinopsis en el primer apartado de la columna de la derecha :) Disfruta de la lectura.

3.2.10

Cap. Uno (parte 2)

Y no hizo falta nada más ¿para qué interrumpir la conversación de las miradas con absurdas palabras? Los pájaros cantaron sólo para ellos, el viento le revolvió el pelo y sus ojos verdes se volvieron oscuros y profundos, la piel de ambos se erizó y los músculos cardíacos botaron extasiados en sus respectivos pechos.
Quizá cruzaron algunas frases nerviosas mientras recogían los restos del recipiente y comentaban el calor inusual que se cernía sobre ellos.
Los años que acontecieron se han perdido en la memoria de Catherine, evita con tanta fuerza el recuerdo que ha ido perdiendo poco a poco la capacidad de recordar. Alterna tontamente épocas en las que su estómago iba a estallar de alegría y miles de mariposas iban a llevársela hasta las nubes, pero también luego la invaden otras en las que se está ahogando en noches interminables dentro de su almohada. Lamentablemente, Cat se va deteriorando y le pese lo que le pese, llegará el día en el que jamás pueda recordar. Ni a su padre, ni su infancia en las calles, ni a Axel... ni nada.
Por suerte, Cat se hizo con la manera de dejar a buen recaudo su mente. Fue una mañana fría, helada, en la que con todas sus fuerzas intentó recordar qué la había hecho levantarse con los ojos empañados. Pero le fue imposible. Por más que forzaba su cerebro, su alma, su corazón... Su corazón. Se tocó el pecho y rozó con lástima un gran agujero oscuro, que ardía, que dolía. Aunque más dolían las ganas de recordar y no poder. Nada hiere más al alma que un recuerdo extraviado en el olvido. Fue ese día, esa mañana, donde comprendió que se estaba desintegrando... Que al igual que una muñeca de porcelana vieja, se iba desgastando y estropeando con el tiempo.
Pero su capacidad creativa -para su alivio- quedaba todavía intacta, llena de vida y con ganas de darle al mundo todo lo que hervía en su cabeza. De modo que se levantó de un salto haciendo volar las lágrimas que se habían acumulado durante el sueño y se dirigió rápida -con miedo de olvidar- hacia su costurero. Dentro siempre tenía de todo, de todo lo necesario para poder bordar cualquier cosa en cualquier parte siempre que le apeteciera. Sacó hilo, agujas, botones... y buscó en la cocina algunos viejos trapos que ya no fueran de utilidad.
Reunidos los materiales, se sentó bajo la ventana que iluminaba su cama aprovechando los primeros rayos del sol que le facilitaban la tarea. Y, en cuestión de a penas una hora, Cat creó de los desperdicios, un pequeño muñeco de trapo con ojos de botones y sonrisa rasgada al que llamó Rubber.

- Tú serás mi confidente. Tú me escucharás y absorberás en tu cerebro de trapo todo cuando salga de mis labios. Así siempre podré recordar. Así nunca olvidaré.- Susurró con pena en su inerte oreja una vez acabado el trabajo.

Aquél pequeño muñeco pasó semanas en el alféizar de la ventana escuchando paciente los translúcidos momentos que Catherine lograba rescatar de sus lagunas mentales. Intentaba contarlos con todo lujo de detalles para que jamás se perdiera nada, como quien describe los rasgos de la mujer más hermosa del planeta.
A veces Cat se sentaba y miraba fíjamente los inexpresivos ojos de Rubber, esperando que él consolara su angustia y le diera respuesta a sus interminables preguntas. Pero el pequeño muñeco jamás contestaba, jamás se movía. Sólo viajaba cuando algún cuervo listo se colaba en la casa e intentaba hurtar con malicia al amigo de Cat.

-¡Maldito! -Gritaba desesperada.- ¡Fuera cuervo! ¡Fuera! ¡Búscate quien te escuche, este amigo es sólo mío!- Y entonces decaían sus fuerzas al recordar esa sensación de sentir que alguien se va... Que alguien abandona su corazón.


Continuará...

4 comentarios:

didac dijo...

i like it too mucho prima :D

anuska dijo...

me ha gustado tiene fuerza y atrapa espero con impaciencia el siguiente capítulo.

Jime dijo...

Pobre Cat ya le quitaron al chiquito y a su corazón y hasta intentan quitarle a su muñeco que la ayuda a ser feliz :(

Valèrie dijo...

Superar ese tipo de perdidas puede ser una tarea que nos lleve toda la vida.